miércoles, 21 de octubre de 2009

Pequeño paso atrás para coger más impulso

Esta es la sensación con la que los Isótopos de Alburquerque se fueron tras caer derrotados por 1-0 frente al Racing Club Alcorcón, segundo clasificado. El partido llegaba inmerso en una pequeña crisis, más que de resultados, de juego, pues el equipo no conseguía desplegar ese tiki-taka del que hizo gala durante buena parte de la temporada pasada. Para ello, durante la semana se produjeron varias reuniones forales para el bien del equipo, tanto para encauzar la línea a seguir dentro del campo, como fuera, para aplacar ciertos actos de indisciplina que a punto estuvieron de dejar fuera de la convocatoria a nuestro jugador más fiestero. Sin embargo, una recaída en sus reiteradas molestias en el tobillo derecho en el calentamiento impidió que Papuchi fuera de la partida, posibilitando la incursión de Txucete.

El partido fue una lucha de poder a poder entre dos buenos equipos, los Isótopos ponían el manejo del juego y el Racing la velocidad arriba y las ocasiones desde media distancia. La primera parte dejaba una buena contención isotópica atrás, compaginándose entre McPi, Reyezuelo y Kakarlos, que debido a la comentada baja de Papuchi tuvo que ver retrasada su posición en buena parte del partido. En todo momento supieron contrarrestar las rápidas internadas de los jugadores racinguistas. Sin embargo, este equipo adolece de una falta de pegada arriba que le está privando de conseguir unos buenos puntos que a final de temporada pueden ser muy valiosos. Se necesita una mayor participación de los extremos y mayor movilidad arriba, más si cabe si su delantero más eficaz, Papadapoulos, no sale de inicio y cuando sale lo hace pegado en banda. Eso sí, con su salida y sus combinaciones con Morénidas en el medio, el equipo ganó un plus de rapidez y agresividad, disfrutando de sus mejores momentos en el campo.

Con la sensación de dominio se llegó al descanso, eso sí, la calma fue interrumpida un poco antes con la lesión de Pablo Buyo en un saque de puerta (micro rotura fibrilar en el aductor según las primeras exploraciones), que no le impidió continuar en el partido.

En la reanudación, la consigna era clara, seguir con la posesión del esférico e intentar crear mayores ocasiones que en la primera parte, en la cual apenas hubo un tiro flojo de Morénidas y algún remate desviado de los extremos. Con estas, el juego del equipo fue decayendo, pero contrariamente a lo que se pudiera esperar, el dominio fue en aumento, las ocasiones llegaron, pero no así el gol. Buenas oportunidades tuvieron Gautillero y Sherek, que se quedaron prácticamente solos delante del portero pero no supieron definir como auténticos “killers”. En esos momentos también les ayudó su portero, sacando a córner dos buenos lanzamientos desde fuera del área de Papadapoulos y Kakarlos.

Cuando el público y ambos equipos daban por seguro que el gol radiactivo caería de un momento a otro llegó el mazazo para la hinchada del equipo protonado. Un contragolpe del Racing por su banda izquierda, unido a los ya habituales desbarajustes de los Isótopos, dio con el balón en su red tras rebotarle en el pecho al central Reyezuelo cuando el tiro marchaba a fuera de banda. Nada pudo hacer el portero Pablete que veía como en la única ocasión que dispuso el Racing en toda la segunda parte se daba al traste con las esperanzas de cosechar la segunda victoria consecutiva.

Cinco minutos quedaban solamente para la conclusión del encuentro y el equipo verdinegro fue incapaz ni siquiera de conseguir la igualada. Nueva decepción en sus filas, aunque con la esperanza de que las mejoras observadas este domingo puedan ser refrendadas en los siguientes partidos y que se inicie una buena racha de resultados.

Próximo partido contra los Carniceros de Milwakee, bonito partido en el que se rumorea que pueda haber apuestas fraudulentas de por medio. Aviso a todas las casas de apuestas que si notifican algún movimiento fuera de lo normal lo hagan saber a las autoridades competentes.

El video de gendarme con una flor en el culo tan grande que ni le entra.


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